sábado, 18 de mayo de 2013

El crecimiento en los emprendimientos ¿Potenciales o desafíos?



“Las personas lo suficientemente locas como para pensar que pueden cambiar el mundo son las que lo cambian”.
Anuncio “Piensa Diferente”, Apple, 1997.

"Hacer lo imposible es bastante divertido".
Walt Disney

“Somos del mismo material del que se tejen los sueños, nuestra pequeña vida está rodeada de sueños.”

William Shakespeare (1564-1616) Escritor británico.

Revisando el último libro del brillante Roger Martin, decano de la Rotman School of Management, “Playing to Win” (Lafley, A. G. & Martin, R., 2013), donde propone como diseñar estrategias de alto impacto, este fija el punto de partida en los desafíos de crecimiento. Es decir, toda la estrategia queda orientada al desafío, luego se va deconstruyendo hacia el entendimiento de la arena donde se compite y luego termina con las lógicas para lograr ventajas competitivas a través de sistemas engarzados de actividades y recursos.

¿Qué importancia tiene esto? Pues mucha. La última semana me encontraba orientando a un emprendedor con tremendas capacidades en el negocio que iniciaba, y me decía algo como “Bueno, y así iremos creciendo orgánicamente, pienso que el primer año le puedo pedir unos $ 3 millones a la empresa”; le replico “Es decir, ¿Ud. piensa que si tiene un muchacho excelente para el futbol de 12 años, lo va a llevar a jugar a la cancha del barrio y ahí si tiene talento lo vera alguien que sepa, y así irá ascendiendo hasta llegar a Italia?”. También, les he preguntado a mis alumnos, de que creen que depende el crecimiento de una empresa pequeña, ¿de su potencial/talento, o de sus desafíos? Y siempre la respuesta mayoritaria es “de su talento”.

No es así. Los grandes emprendedores, las mayores innovaciones, salen de gente que se desafía y que por esto es capaz de atraer talento, lograr innovaciones geniales, romper fronteras y estándares prefijados. El gran conductor del crecimiento es el desafío, es la imposición de fronteras fuera de lo posible desde alguien que toma acción para realmente lograrlo. Como dice Shakespeare “El hombre está hecho de la madera de sus sueños”.

De este modo, las innovaciones no son distintas de cualquier actividad de negocios, y por esto su crecimiento depende de las ambiciones de sus gestores. En este sentido existe mucha evidencia histórica de que grandes invenciones no se desarrollaron de la mano de sus descubridores, sino de quienes soñaron grandes cosas a partir de ellas, ejemplos son el desarrollo histórico de las anilinas en Alemania y no en Inglaterra donde fueron descubiertas.

Así, dos reflexiones respecto de qué falta a nuestro ecosistema nacional de innovación en términos de desafíos, o ¿Por qué no ha sido capaz de crear el próximo Google?

Pues uno de los grandes problemas nacionales son los sueños. Nuestra educación no es particularmente global, somos bastante austeros al plantearnos metas, y tempranamente, al parecer, tendemos a “apagar” a quienes piensan distinto. En las empresas pequeñas y medianas las metas tienden a ser ajustadas a visiones locales, los emprendimientos nacen centradas en productos/servicios y no en metas empresariales. Todo esto está fijado en nuestro “mindset” temprano, y la forma de cambiarlo es a través de la educación. Respecto de esto las recetas para mejorar son incluir: creatividad, emprendimiento e innovación, en los programas educativos; aumentar también artes –que suma una manera de mirar el mundo más sofisticada- y deportes –que suma la competencia y el desafío.

El otro tema es la estructura económica. Está debe ser más inclusiva. Inclusiva implica invitar o mantener puertas abiertas a la actividad económica a espacios de la sociedad que podrían haber estado relegados y que son primeros entrantes. Pero ¿Por qué la inclusión puede aportar nuevos desafíos, crecimiento? Porque históricamente los nuevos entrantes tienen dos condiciones excelentes para la innovación. Primero, tienen nuevas ambiciones, “hambre”, desafíos instalados más profundamente en su ser –ejemplo, fue el impacto de los inmigrantes en muchísimas sociedades-; Segundo, son una mirada fresca, desconocen las barreras autoimpuestas de las sociedades ya asentadas, y por lo tanto, al establecer sus desafíos muchas veces superan con creces las fronteras habituales a la sociedad donde irrumpen –ejemplo, las actuales ejecutivas mujeres en las empresas de silicon valley-. Este abrir puertas es uno de los cambios más difíciles en las sociedades, y es el real cambio de una sociedad tradicional a una innovativa. El libro “¿Por qué fracasan los países?” de Acemoglu y Robinson (2012) da ejemplos históricos eruditos respecto de este tema y hoy se ha vuelto un texto indispensable para cualquier estudiosos del desarrollo económico.

En resumen, para crecer más que talento necesitamos desafíos, sueños, y capacidad para abrir las puertas a la sociedad de forma de que logre avanzar en perseguirlos. Chile necesita avanzar en cambios a su educación, masivos e inclusivos. El abrir puertas al ingreso de mujeres al mundo laboral, la inmigración, la “real” meritocracia  los programas masivos de educación de las PYMEs, la apertura a la educación técnica de calidad a los jóvenes de primera generación, el acceso a verdaderas universidades, etc. todas estas vías serán los verdaderos conductores del paso al desarrollo.

lunes, 27 de febrero de 2012

¿Libre mercado o construcción de capacidades? El justo equilibrio

En esto de la innovación hay patrones de intervención pública ligadas a las principales escuelas de pensamiento económico. Así las formas de intervención, políticas públicas, de los liberales de mercado (monetaristas) son algo distantes de las utilizadas por los keynesianos, vinculados a la socialdemocracia o capitalismo “administrado”. En los primeros, consideran que cualquier tipo de intervención es peor que la enfermedad, es decir, intervenir el ingreso y evolución de los mercados es una forma de impedir el mayor beneficio en el corto plazo, y los subsidios son analgésicos que detienen la correcta asignación u “optima social”; en los segundos, la injerencia del sector público se justifica en que “naturalmente” no existe un correcto desenvolvimiento del mercado, un asentamiento más justo y de mayor impacto social (sobretodo en tecnología), si el desarrollo – la evolución e instalación- de una economía social de mercado no es vigilada/ayudada desde la coordinación/intervención pública.

Para unos, la intervención pública es sólo justificación para utilizar formas de asignación “primitivas”, que en el mediano plazo sólo crean “bolsones” de ineficiencia, prebendas, y asignaciones poco claras. Para otros, desatar el mercado sólo significará en el corto plazo, llegar a soluciones inmediatistas, ineficientes en profundidad, y de poco alcance económico, que finalmente traerán más injusticia social, menos tecnología, y cero avance hacia un camino “serio” al desarrollo.

¿Quién tiene razón? ¿Cuáles son las evidencias? Si bien este tema no esta resuelto, y los ciclos de evaluación deben ser amplios, algunas cosas:

· No existen ciclos de aprendizajes acelerados y profundos sin el “dolor” de las fuerzas de mercado. Las economías que se han defendido del impacto del mercado, muchas veces han terminado pagando con crisis de competitividad y desaceleraciones este aislamiento. La destrucción creativa descrita por Schumpeter es el pilar de cualquier desarrollo de innovación. Punto para los liberales de mercado.

· Uno de los vehículos más importantes de creación de riqueza y cambio económico son los emprendedores, tanto las personas como líderes como sus empresas –grandes responsables de avances significativos en la Productividad Total de Factores. Punto para los liberales de mercado.

· El evitar sistemas donde impere la hipercompetencia y donde no se defienda la propiedad intelectual, o se vigile que la apropiabilidad de las innovaciones predomine durante un tiempo –sistemas de protección de la propiedad intelectual e industrial: patentes, licencias, etc.-, es sano para crear sistemas nacionales (o regionales de innovación) más profundos. En este sentido, los países que superan la barrera del ingreso medio deben iniciar gradualmente un camino de mejoramiento de la vigilancia del libre mercado y de la calidad de las regulaciones, para propender a innovaciones de mayor calidad e impacto. Los países que han llegado a avizorar el desarrollo y no se han preocupado de invertir en estos temas, han sufrido crisis que los han llevado a retrocesos violentos a estados menores de desarrollo. Punto para los administradores del capitalismo.

· A esto último, se suma una mayor evidencia de que el aumento de inversión en la calidad de la educación, en los centros generadores de conocimiento –y en infraestructura tecnológica distintiva-, y en políticas proactivas de ampliación de la diversificación de fuentes productivas, genera una sustentabilidad mayor a los sistemas económicos responsables del “desarrollo”. En este efecto, y en los primeros estadios de formación de un sistema nacional de innovación el efecto y liderazgo de la inversión pública es muy relevante, por cuanto es la responsable de “embeber” el sistema, y de la baja sostenida del “precio” de los bienes tecnológicos. Esto en el mediano plazo se traduce en menores costos de aprendizaje del trabajo en I+D del sector privado, y finalmente, cuando este sector se acostumbra y tiene éxitos, el traspaso del liderazgo hacia nuevos sectores tecnológicos. Punto para los administradores del capitalismo.

Pues bien, la evidencia va entregando datos sobre el desarrollo de la innovación en diversos países:

· La innovación depende de sistemas complejos, es decir, de variados factores, componentes y su coordinación. No dependen de un solo factor.

· Surge y requiere tanto de mercado como de inversión programada, de juegos de formación de capacidades y competencia.

· Los sistemas son evolutivos y van dotándose de capacidades, se generan competencias distintivas donde se expresa en sectores específicos.

· Son sistemas capaces de llevar a los países al desarrollo, y volver sustentable dicho estado.

Es así que la implantación de Sistemas Nacionales de Innovación en países que van al desarrollo, es una tarea que requiere de pruebas y error, de aprendizaje y persistencia en la definición de los caminos, de administración y libre mercado.

En nuestro país esta construcción del sistema de innovación, más que un duelo intelectual entre corrientes de pensamiento económico, se debe entender como un desafío de Estado, serio, y de primera prioridad, del cual depende la posibilidad de entregar un país desarrollado a las futuras generaciones.

domingo, 8 de enero de 2012

Los emprendedores ¿son suertudos?

A mediados de año (2011) en un blog de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, el profesor Anthony Tjan, relataba una cosa muy presente en las conversaciones con emprendedores, muchos consideran que la suerte ha jugado un rol fundamental en su historia de éxito. Entonces, ¿es cierto que los emprendedores, el emprender esta mediado por un factor llamado suerte?

Pues bien, Tjan realizo un acabado estudio, el cual espera publicar prontamente como libro, donde ausculta en la historia y los detalles de muchos emprendedores con historias de éxito, buscando esta magia que definió su trayectoria.

En sus resultados, lo primero que encuentra es que la suerte no es azar, no es magia, no es espontanea. Tjan señala que la suerte se acerca mucho más a un antiguo dicho “Uno se hace su propia suerte”, es decir, está amarrado a un patrón de conducta, habilidades y valores.

Entonces, ¿Cómo se es suertudo en los negocios? Al parecer el patrón tiene 2 movimientos o condiciones esenciales; la primera, y en concordancia con lo descrito por Jim Collins en “Good to Great”, la humildad juega un rol fundamental, pues los “humildes” –frente a la soberbia-, es una actitud que le abre más oportunidades al aprendizaje desde pares, al maravillarse con cosas nuevas, al ver en lo simple oportunidades, al conversar más y mejor transversalmente; la humildad gatilla aprendizaje y actúa, abriendo el espectro de oportunidades y dotando de mayores herramientas para el aprendizaje dinámico (tan importante en el emprendimiento). La segunda condición de la suerte es el optimismo, una posición positiva respecto del futuro; el optimista fija sus metas más “adelante” y es capaz de pasar más vallas, posponiendo la recompensa, es más resilente. Así, el emprendedor “suertudo” no sólo ve más oportunidades, sino que además por su condición de permanencia y tesón basada en el optimismo, es más capaz de transformar derrotas en victorias.

Genial, “Uno se hace su suerte”. Hoy tenemos abiertos miles de caminos a propósito de los cambios disruptivos en las plataformas tecnológicas, de la salud de nuestras economías latinoamericanas, de la abundancia de nuestros recursos, y de los cambios que la sociedad está demandando; para aprovecharlo sólo debemos saber mirar y aprender, y tener optimismo de que vamos construyendo una Latinoamérica desarrollada.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Ciudades creativas: la economía de las 3 T´s

¿Cuál es la receta para crear un territorio que genere innovación, riqueza, bienestar para su población? Esta pregunta central en la economía del desarrollo, tiene respuestas desde diversas escuelas de pensamiento económico, formulas con más o menos “Estado”; con cambios en el tiempo y aprendizaje de los ejemplos históricos, los cuales muchas veces nos han confundido por la naturaleza de la economía de ser dinámica e ir premiando a lo escaso y escapándose de lo excesivo. Así, ha habido épocas en que se ha estado seguro de un modelo –ejemplo, al faltar institucionalidad, una mayor presencia del Estado ha tenido alto impacto: Alemania de mediados del siglo XIX-, pero en el paso del tiempo y cuando la condición sobre la que se ha invertido, ya no es tema –la burocracia está matando la innovación, necesitamos mercado-, las señales migran hacia otros factores, y al revés.

Sin embargo, y en el tiempo, los economistas del desarrollo si han llegado a temas donde existe consenso: la innovación se beneficia de “sistemas nacionales/regionales de innovación”, es decir, la innovación es una receta que depende de variados componentes (sistema de educación, ciencia, sistema financiero, rol de Estado, cultura de innovación y emprendimiento, etc.), y por esto, el crecimiento del sistema depende de que todos los factores se desarrollen armónicamente, en la analogía de que el sistema fuera un barril, el nivel del agua llegara hasta la duela más baja, en innovación el sistema generara innovación hasta que lo permita el componente que está más bajo. Otro punto de consenso –y tiene mucha lógica de mercado-, es que las condiciones deben ser estables en el tiempo, pues los sistemas “evolucionan”, y por esto la “institucionalización” es vital para crear un sistema sano, es decir, mantener mensajes estables en el tiempo, políticas de Estado sobre políticas de Gobierno.

Pero ¿Es posible todo este sistema complejo pasarlo a un modelo más simple y práctico? Al parecer, sí. El economista Richard Florida propone que fijarse, en los centros urbanos, en 3 temas es la llave del éxito, y es coincidente con lo planteado por el profesor Rafael Echeverría, respecto del porqué del éxito de Atenas, los antiguos griegos, en innovación. Señala que la innovación depende de una mezcla virtuosa de: Tolerancia, Talento y Tecnología.

Tolerancia: que implica una sociedad abierta a la discusión, a la democracia, y a la toma de acuerdos. Sociedades que ven un valor fundamental en el poder de la discusión, y que luego resuelven bien la toma de decisiones y el avance, son sociedades que históricamente han producido avance tecnológico y progreso. En el ejemplo del profesor Echeverría, los griegos defendían y era centro de su cultura el Agora, donde sucedían las discusiones y se resolvían los temas de la Polis. En la mirada de Florida, San Francisco, donde la variedad intercultural, el respeto por las diferentes opciones de vida y la búsqueda de la verdad a través de sus universidades es el centro de su economía.

Talento: referido a meritócracia e incentivos, premiar a los talentosos y a quienes se destacan, e instalar en lo profundo de la cultura el destacarse y apasionarse por ser reconocido en base a talento. Es reconocido que los sistemas de incentivo, el lucro; modifica la velocidad del cambio, la innovación. Este hecho ya señalado por Schumpeter, es la base de justificación de todo el sistema de patentes, el cual ha sido responsable de los avances por ejemplo en la industria farmacéutica del siglo XX, responsable de salvar miles de vidas gracias vacunas y antibióticos no imaginados en nuestra historia.

Tecnología: sociedades comprometidas con la ciencia y el saber, con universidades como faro y orgullo, y que a la vez están orientadas al uso práctico. En los griegos, los creadores de la universidad, las instituciones políticas republicanas, la geometría, la astronomía, etc. Donde una pieza fundamental son los sistemas de educación, como gran palanca y surtidor de la sociedad que necesita jóvenes tolerantes, talentosos y meritocráticos.

En Chile, que vamos en camino y tenemos la pretensión de ser una sociedad desarrollada, debemos tener conciencia de que las condiciones se crean dinámicamente y en la discusión; no es posible construir este tipo de sociedades generando separaciones y guetos, pues ataca directamente el concepto mismo de tolerancia limitando nuestra capacidad de llegar al desarrollo; o seguir negando y apartando nuestros principales centros de generación de conocimiento, y más que tratarlos como orgullo, sean parte del problema, degrada de inmediato nuestro acceso a la tecnología; ni tampoco al buscar las soluciones, cerrar las puertas a los incentivos correctos, pues limita la velocidad de cambio.

Chile tiene todo, y una oportunidad histórica, para proyectarse al desarrollo y a la economía de la innovación; depende del Agora, la capacidad de discusión y acuerdo; como nunca en la historia depende de nosotros, ojala lo aprovechemos.


martes, 5 de julio de 2011

Explotación versus exploración. Velocidad y calidad de innovación

Para hacer la guerra hacen falta tres cosas: dinero, dinero y más dinero. Hay guerras más baratas pero se suelen perder.

Napoleón

Vísteme despacio, que estoy apurado.

Atribuido a Napoleón

Como señalan las citas de Napoleón, la estrategia para competir debe estar asentada en los recursos, y la velocidad es relativa a las funciones que se están abordando. En términos de innovación, estos 2 temas son centrales al diseñar y revisar expectativas en torno a las iniciativas de innovación donde la empresa emprende en áreas de “incerteza”.

Variados autores han dividido los ámbitos de trabajo de las empresas en 2 áreas. La primera: inmediata, primaria, ejercida sobre lo “conocido”: la explotación. Referido a todas las actividades que la empresa hace habitualmente, sobre los procesos centrales, y donde ejerce su expertice, su técnica.

La segunda, es la exploración, que es la tarea de buscar formas de dar sustentabilidad en el tiempo a la organización, y ojala sorprender al mercado, adelantarse a los tiempos, prever escenarios de futuro. Si la empresa no asume esta tarea, la dinámica de mercado, generalmente, ira degradando el margen de su actividad de explotación y probablemente ponga en cuestión su sustentabilidad.

Pues bien, ambas funciones muchas veces compiten dentro de la organización por: tiempo, recursos, importancia; y resolver adecuadamente a este respecto definirá el éxito que se logre en cada una.

Un primer tema a considerar son los recursos. La “explotación” y sus certezas muchas veces ocupan la prioridad en términos de inversión, las demandas son exactas, las gerencias ven la tangibilidad de sus resultados, la empresa vive y respira gracias al día a día. Esto hace que la “exploración” tenga dificultad para recaudar presupuesto, la innovación se ve más lejana, con un camino poco claro, sin un sustento tangible en lo inmediato. Así y además, la primera cita de Napoleón toma fuerza y es claro que la ausencia de recursos empeora las posibilidades de dar una buena batalla a los emprendimientos fuera de los ámbitos de certeza. Más aún, muchas veces las estrategias de “bajo costo” –muy presente en el management nacional-, no definen las áreas de intervención, y sólo son conducidas desde la alta gerencia desde indicadores genéricos que obligan a reducciones “a quien toque” dentro de la organización, pues bien, muchos estudios han determinado que estás estrategias generan la sensación de mayor productividad en el corto plazo, pero que son un verdadero suicidio del aprendizaje organizacional –con ello, de la innovación-, y un potente golpe a la sustentabilidad organizacional de mediano plazo.

Un segundo tema es la velocidad. La “explotación”, al desarrollarse sobre un patrón conocido, tiene como estrategia para el aumento de velocidad (organizacional), bajar la variabilidad de sus procesos, por así decirlo “no comprende bien las desviaciones hacia situaciones desconocidas”. En este sentido, las actividades de “exploración” van en sentido opuesto a la lógica de eficiencia de la “explotación”, y, como todas las organizaciones son políticas, la baja de eficiencia de los grupos dedicados a lo nuevo puede ser castigada -no comprendida-, por el alto mando y también se transforma en un impedimento a la instalación de la correcta función de exploración.

Encuadrando todo esto en la segunda cita atribuida a Napoleón. Se debe entender que la sustentabilidad de la empresa -a futuro-, y su capacidad de ofrecer un mayor valor a sus clientes, depende de la función de aprendizaje e innovación, es decir, si la organización incorpora en el tiempo nuevo conocimiento y logra que este llegue a sus clientes –cambia sus procesos de forma de ser más eficiente en la entrega, ofrece mejores y más novedosos productos, una mayor gama de atributos, amplía sus mercados, etc. El aprendizaje organizacional requiere tiempos de comunicación, dedicación a la reflexión, prueba y error, requiere ser “lentos”.

Así, la separación adecuada entre ambas funciones de la empresa, y la construcción de expectativas correctas a partir de entender la naturaleza de los procesos de gestión que determinan su rendimiento, se vuelve vital para cumplir con ellas de buena forma. No es que necesariamente la innovación deba ser lenta, pero sí que debe desarrollarse bajo sistemas de control de gestión y de asignación de recursos propios de las funciones cotidianas de la empresa, ya que estás pueden degradar su impacto y anular su real potencial.

Un buen ejemplo de separación de funciones y especialización en la función de exploración es MovistarInnova donde no sólo se ha aislado la innovación, sino que se ha creado nuevas jerarquías, procesos y una apertura de la organización en pos de la exploración. Esto en el tiempo mejorara y acelerara la eficiencia de uso de recursos y los procesos de adopción de nuevos temas, potenciando la función de sustentabilidad y creación de valor de toda la organización.

Por último, en Chile, venimos de la producción de commodities, donde habitualmente la producción se mantiene sólo en la explotación, y donde inicialmente la exploración tiene un menor rédito por la estructura de la industria y la baja apropiabilidad en los campos propios del aprendizaje (innovación). En estos sectores, romper los círculos viciosos que determinan que la innovación se haga con baja calidad de recursos y presionados por éxitos tempranos -y que llevan a bajo impacto-, puede ser aún más difícil. Sin embargo, si el país no dedica recursos de calidad y tiempos de espera para sus inversiones, alianzas para especializar y sofisticar los sistemas de gestión de innovación y tecnología, los esfuerzos para llegar a nuestro anhelado desarrollo serán ineficientes, lo cual nos hará recordar a nuestro citado Napoleón.

Operando el mind set. Nuevos fronteras entre el arte y la tecnología

La cantidad o el ámbito de nuestras soluciones están circunscritos a las fronteras de las posibilidades que nuestra mente nos ha impuesto, nuestras formas de hacer, de mirar, las velocidades y procesos en los cuales nos movemos habitualmente. Darwin decía respecto de esto que “No puedes depender de tus ojos cuando tu imaginación está fuera de foco”, y Einstein que “No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”, y “En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”; ambos aduciendo que las nuevas soluciones, las de impacto (innovaciones), provienen de un ejercicio inicial de “correr” la frontera de la mirada, reconocer que nuestras formas no son suficientes para crear algo nuevo; y en este acto apelar a la imaginación, al arte (por sobre la técnica que es el manejo de la certeza).

Durante la semana del 23 al 27 de mayo, la Universidad Adolfo Ibáñez traerá a Chile a 8 expertos de los laboratorios de diseño y tecnología de MIT –SENSEable City, Media Lab y Design & Computation Group. Esta universidad, primera en el mundo en tecnología, ha sido pionera en crear programas donde conviven naturalmente el mundo del arte con la más sofisticada ingeniería, así vendrá una especialista que busca a través de la ciudad las interfaces/aparatos a través de los cuales el hombre se relaciona en el medio urbano, y tiene la tarea de innovar para mejorar esta relación; también un proyecto donde se logra llevar a una imagen gráfica, una pantalla de computador, los “sentimientos” de la ciudad, y a través de esta expresión poder aplicar nuevas soluciones que la mantengan “contenta”. Investigadores que están desentrañando como nos afectan los relatos, y todas las posibilidades de crear experiencias que nos están abriendo las animaciones y el 3D, túneles de experiencia, donde podemos abrir puertas a nuestro pasado, presente y futuro; donde las posibilidades de entregarnos mensajes no sólo cognitivos sino que emocionales, podrían cambiar radicalmente la velocidad y profundidad de nuestro aprendizaje. ¿Por qué vienen? Para mostrarnos el futuro y ojala impactar nuestra imaginación, romper y operar nuestro mind set compartimentado de áreas de conocimiento, y experiencias, nuestros paradigmas respecto de tecnología y arte; nuestra pobre comprensión de las fronteras tecnológicas, y nuestro prejuicio respecto de la inutilidad de la labor creativa.

Ejemplos de fronteras invisibles que nos limitan, un ingeniero privándose de visitar los espacios del arte, la historia, y su extensión, la empresa de ingeniería, que sólo se circunscribe a círculos técnicos, ¿es posible pensar que será un jugador mundial cuando vemos los productos que está presentando Apple? O los artistas, intelectuales y diseñadores que ven en la empresa a una especie de enemigo, un mundo metálico, impenetrable y agresivo, y no sus posibilidades de llevar soluciones de valor a miles de personas. En la mirada sobre esos puntos de prejuicio, frontera, debemos ver justamente los puntos donde aplicar imaginación, arte para abrir un nuevo espacio de creación.

La buena innovación, la de impacto, se asientan fuertemente en una historia y es capaz de romper paradigmas y fronteras desde ese punto de apoyo; los constructores del Chile del mañana cruzaran las fronteras de arte y tecnología a diario, vivirán en ambos mundos, la estética/ética y la técnica. Para que esto suceda, hoy debemos comenzar a construir los accesos.

jueves, 20 de enero de 2011

Ceguera

Desde hace un tiempo BHP Billiton está ejecutando uno de los programas de desarrollo de proveedores más ambiciosos que se haya dado en el país. Pretende tener al año 2020 “más de 250 proveedores de clase mundial”, donde BHP ha entendido que las limitaciones a su productividad se encuentran alojadas a través de toda la cadena/cluster en el cual se desenvuelve. Así, visionariamente, ha estado invirtiendo en proyectos, difusión y seguimiento; en un plan donde actúa asociadamente con CODELCO. Dentro de estas acciones ha realizado una novedosa encuesta para medir las brechas en gestión que separan a las empresas de proyectarse como competidores globales. Dentro de los resultados de las primeras decenas de encuestados se puede distinguir un fenómeno que impide la innovación de clase mundial, la ceguera.

¿Ceguera? Pues sí, entendida como la incapacidad de distinguir de forma clara dónde y cuáles son los niveles de excelencia y sofisticación que se deben alcanzar para tener un producto o servicio de “clase mundial”. Consistentemente a nuestras empresas se les dificulta el distinguir qué significa construir una marca global, que nivel de capacidades, infraestructura y de tecnología son necesarias para la alta competencia mundial. ¿Qué tiene que ver esto con innovación? Pues la innovación si bien se asimila a la magia, no lo es. La innovación es un proceso recurrente de gestión de creatividad y emprendimiento que busca sorprender e impactar a los mercados, y su calidad es dependiente de los recursos que se le asignan, tales como: personas, tiempo, presupuesto, alianzas, tecnología, etc. Está demostrado que la marca MIT ayuda a sus emprendimientos (no da lo mismo la robustez de una marca), y que la calidad y diferenciación de su infraestructura tecnológica son la base de su éxito en el traspaso de conocimiento a mercado.

Entonces ¿qué nos pasa? Hagamos un ejercicio. Imaginémonos viendo un jugador de 16 años de las divisiones inferiores de Huachipato –el club del acero tiene de las mejores inferiores del país-, y otro, igual (misma edad), jugando en las inferiores del Inter de Milán, ¿hay realmente una diferencia sustantiva? No, no la hay; incluso algunos opinaran que somos mejores. Ahora, pensemos en que estamos viendo estos mismos jugadores, en los mismos clubes pero de 23 años, ¿hay diferencia? Si, la mayor parte de las personas y empresarios a los cuales les pregunto sienten que ya hay grandes diferencias, por supuesto en beneficio del club italiano. Finalmente, ¿hay diferencias entre las instituciones? Abismantes, nadie a quien he preguntado encuentra comparables Huachipato con el Inter; hay profundas diferencias en términos de infraestructura, presupuesto, governance, merchandising, especialistas, etc.

Pues bien, si estas comparaciones las trasladamos a las empresas, universidades, o por ejemplo al campo de la biotecnología, tenemos la impresión de que poseemos una fuerza laboral joven de alto potencial, buenos investigadores, científicos creativos y con publicaciones –el joven de 17 años de Huachipato- somos competitivos. ¿Es así? donde tenemos campos de ceguera es respecto del entorno en que maduran las innovaciones, en juzgar o comprender los estándares de competencia de clase mundial –como el caso del jugador de 23 años en el Inter, que seguramente juega 2 partidos de alta competencia por semana, lo vigilan preparadores, sicólogos, sus pares son de alto nivel, si falla se le hace ver, tiene métrica que lo rodea-, que lo desafía a innovaciones disruptivas, a niveles de agresividad que potencien sus capacidades; también somos algo ciegos respecto de nuestra real posición en el entorno global en cuanto a institucionalidad e infraestructura, ¿podemos realmente competir en biotecnología? ¿Son nuestras universidades instituciones lo suficientemente robustas para la competencia global de la innovación?

La ceguera -el mind set- se puede y se debe acondicionar. No necesariamente implica que en vista de que no tenemos algunas cosas las “compremos” todas, pero si nos debemos dar cuenta de las redes y complejidades de competir en el mundo, y a través de este conocimiento, ir construyendo canales apropiados que apoyen los procesos de maduración de las innovaciones –entornos competitivos-, e institucionalidad que las resguarde y les den apoyo. El construir juicios comunes respecto de nuestro nivel de competitividad puede ser un buen inicio para caminar en el sentido correcto.