martes, 23 de junio de 2015

Edificios, personas y torneos



Inti Núñez, Gerente de Emprendimiento de CORFO
Patricio Feres, Gerente de Innovación de CORFO

Santiago, junio de 2015


Este mes han estado avanzando diversos programas que buscan mejorar sustantivamente la innovación y el emprendimiento en el país. La oferta pone acento en 3 temas que podrían parecer discordantes –edificios, personas y torneos- (un collage de iniciativas, una instrumentitis que a esta altura cansa, una muestra de la creatividad pública), pero que en realidad convergen de forma virtuosa para abrir paso a una nueva forma de jugar la innovación en el país.

Edificios
Se han abierto las bases para el apoyo directo a espacios colaborativos para el emprendimiento y la innovación (Coworking space & Global hubs), el concurso se espera cerrar el 15 de julio y recibir más de 50 propuestas de gestores de espacios para innovar en todo el territorio. ¿Por qué pagar por edificios?
Paul Nightingale –profesor de innovación y emprendimiento de SPRU, Sussex-, clasificaba a las innovaciones en predecibles e impredecibles. Las innovaciones predecibles pueden aparecer de ejercicios simples de prospección, son derivadas del avance de la tecnología, tendencias, etc. De esta forma, muchas innovaciones en aplicaciones o la cura de enfermedades podemos saber de antemano que en unos años van a existir. Ejemplo: de aquí a 10 años habrá robots en las casas. Luego el profesor señalaba que esta innovaciones –las predecibles-, pueden ser de modelo simple, que significa que toda persona nos puede poner ideas y proyectos para alcanzarlas, por ejemplo. Una aplicación que mejore nuestras decisiones financieras; Por otra parte, existen las innovaciones de modelo complejo, en estás quien participa de su propuesta y construcción son expertos en el ámbito habilitante, ejemplo: una innovación en terapia genética a partir de la secuenciación del ADN, el sentido común nos hace ver que es difícil que alguien no profesional en biotecnología pueda sugerir avances contundentes. Sin embargo, la otra clase de innovaciones, las innovaciones impredecibles, disruptivas, se producen en una intersección entre innovación simple más compleja, en particular cuando en “ambientes embebidos” se juntan innovadores de modelo liviano con expertos duros, en edificios donde trabajan unidos, conversan, coinciden, y en una secuencia de interacciones frente a proyectos desafiantes generan innovaciones que son difícil de imaginar y entender para medios externos, pues en ese espacio físico el aprendizaje toma velocidad que supera a todo lo exterior. Un ejemplo es Pixar, donde en su semilla están técnicos duros de la gráfica computacional con expertos en el arte de la animación, este intersticio entre ciencia – tecnología y arte, es donde se producen innovaciones de un potencial global.
En este sentido, los diseñadores de política se deben preguntar ¿Por qué tipo de políticas debe apostar mi país –Chile- y/o región? Tomando este modelo tenemos la innovación predecible, y evidentemente lo más fácil es ir primero por la simple. El tema es que como es predecible y simple, no hay una claridad del porque una región aislada, una economía relativamente pequeña podría generar diferenciación de alcance global. Y es así como el comercio B2C en Chile no tiene predicciones de ser líder. En el caso de innovaciones predecibles y complejas, las posibilidades de competir para los gigantes en infraestructura tecnológica, capital humano avanzado (expertos) y presupuestos de innovación, son bajas, cualquier problema mundial de importancia es abordado con muchos más infraestructura, mejores técnicos y más recursos, nuestra participación en general es marginal y desde una parte de la cadena y cuando tenemos un logro, las adquisiciones son en fases tempranas que no hacen esperar crear un sector de exportación.
Pero, entonces ante tan mala perspectiva, las innovaciones impredecibles, disruptivas deberían estar a mucha más distancia. Pues no es tan así, al no ser predecibles, en general quienes están en el día a día con sueños locos o en espacios y nichos acotados, pero en ambientes donde hay una alta concentración de talento, de personas hablando de lo mismo, son los que sorprenden. De este modo, la industria química de Alemania le gano el quien vive a Inglaterra en la segunda mitad del siglo XIX, y la industria del acero, el avión y el automóvil se inició en Estados Unidos en desmedro de Europa. Así unos jóvenes que discutían acaloradamente en garajes de Silicon Valley –costa oeste frente a costa este- pusieron en aprietos a las mega corporaciones norteamericanas, cuando el computador personal irrumpió en el mundo. O Nokia fue el líder en el teléfono celular desde Finlandia, un país que hasta los 70 no era un líder tecnológico.
Al parecer no es malo para las políticas de innovación como las de nuestro país, mirar estos ejemplos y estimular muy buenas capacidades transversales aplicadas a problemas locales de alcance mundial, pero además concentrar la política para generar estos “ambientes embebidos”, donde la red de instituciones y personas sobre algunos temas concretos genere masas críticas de aprendizaje que nos sorprendan. Este fue el ejercicio de concentración de talento –científicos inmigrantes de la URSS- dentro de las technological incubators de Israel.
Volviendo a la pregunta, ¿Por qué pagar por edificios? Porque precisamente no son solo edificios, estamos hablando de espacios colaborativos  especializados en procesar innovación, que aglomeran una masa crítica de talento en cada región. La teoría dice que es bueno, la política lo está proponiendo.

Personas
A veces al diseñar política se nos olvida que el más importante instrumento de transferencia tecnológica son las personas, que la innovación depende de ciclos de aprendizaje acelerado que suceden en las relaciones y comunicación entre personas, y que la calidad de la innovación es totalmente “elástica” al reclutamiento, control y gestión del talento.
Tratando de suplir las falencias del ecosistema local es que hemos lanzado una batería de posibilidades para que en todo Chile las redes, contactos, conversaciones, capacitaciones, y acceso a talento se multipliquen.
Durante este mes de mayo ya aprobamos 7 redes de mentores para el apoyo de la innovación y el emprendimiento, esperamos que en un año exista una oferta superior a 1.000 mentores capacitados que estén dispuestos a apoyar a emprendimientos y proyectos en todas las regiones, es decir, este eje de mejora tan relevante para cada iniciativa como es la comunicación entre la experiencia y el líder de la iniciativa, se pueda dar en todas partes. Pero además, en un volumen que produce aprendizaje, pues podemos comparar, sacar lecciones, enseñar, trasformando nuestro sistema de apoyo en un verdadero ecosistema vivo que mejora con cada iniciativa que escala.
Así también, se apoyará la atracción de talento internacional desde StartUp Chile a las regiones, políticas para sumar expertos y doctores en innovación empresarial, y se instalarán laboratorios con especialistas –diseñadores, desarrolladores, comunicadores, electrónicos, etc.- que podrán apoyar con su tecnología y su arte a todo el emprendimiento que así lo quiera. También se apoyará la incorporación de profesionales especializados que faciliten el proceso de innovación y de I+D en las empresas y se seguirán apoyando la instalación de capacidades para innovar en empresas de forma masiva y en todo Chile. También es importante que se generen espacios de encuentro entre aquellos que innovan dentro de empresas establecidas y aquellos emprendedores y especialistas fuera de la organización, los espacios colaborativos (coworks, hubs y laboratorios) son los llamados a facilitar este proceso. 
De este modo, salimos definitivamente del modelo donde el emprendedor/innovador era un maestro Corales que debía hacer de todo en el circo, para entrar a un ambiente donde discuto con especialistas y recibo apoyo, donde puedo “hacer las cosas” profesionalmente, esta es una condición relevante para el alto impacto global.

Torneos
Por último, la intención es instalar en todo el país, concursos, desafíos, torneos, ¿Por qué esta fiebre de postulaciones? ¿Por qué someter a los emprendedores y empresarios a estos pesados formatos de formularios, exposiciones y pruebas? ¿No será “no ir al grano” y por otra parte estar cansando innecesariamente a nuestros talentos?
Hoy la diferencia en la ejecución y resultados entre un profesional y amateur es muy notoria, basta ver un deportista profesional frente a un aficionado, o un chef frente a un cocinero de domingo. No hay ni una duda de que el estándar de excelencia, el producto competitivo proviene de profesionales. En la innovación pasa igual. Los países, empresas, universidades, que destacan por innovar tienen rutas pavimentadas para la formación de esos profesionales, y en estás, existen los torneos.
¿Qué es un torneo? Es un evento o un programa que llega a un evento final, que tiene fechas, donde participan libremente profesionales o equipos, donde hay un desafío, donde hay reglas y estándares para una competencia, hay un público/jurado que entiende y opina y donde finalmente se sabe si nos fue bien o no, es decir, se gana o se pierde. Estos espacios han determinado ser fundamentales al innovar, un músico que debe someterse a conciertos abiertos tiene otra presión que un amateur que decide cuando toca y ante quien, esa presión, el intercambio de información, los mensajes de porque se ganó o perdió, contribuyen fuertemente a la iteración de información que estresa a las iniciativas que buscan ser globales.
Ejemplos de uso de torneos para impulsar la innovación hay muchos, pero 2 nos parecen notables. El primero es la construcción de Steve Jobs respecto de la feria anual de presentación de productos de Apple. Año a año esta empresa está sometida a la presión de, con fecha fija y ante más de 6.000 periodistas especializados del mundo, sorprendernos. Sin duda que esta ha sido una presión potente para que esta empresa haya sido considerado durante años entre las más innovadoras del mundo. Un segundo caso, es el que una vez escuchamos relatado por la profesora Pilar Opazo, desde su tesis de doctorado para Columbia donde investiga sobre toda la historia del restaurant “El Bully” del famoso chef Ferrán Adrià quien revoluciono la gastronomía mundial. Ella comentaba que una fuente de cambio que potencio la innovación fue casi fortuita. Al buscar un sitio único para situar su restaurant, Adrià decidió situarlo en una reserva natural en las afueras de Barcelona, como la reserva tenía muy baja afluencia de público en temporada de invierno, decidió cerrar 6 meses y sólo abrir otros 6. Este cambio modifico los tiempos dedicados de los chef, así tuvieron 6 meses para innovar (exploración) y 6 meses para operar (explotación), y el primer día que abrían y mostraban a expertos y periodistas especializados su carta se convirtió en el torneo anual que estresaba a hacerlo cada vez mejor. Luego la historia es conocida, este restaurant se convirtió consistentemente en el mejor del mundo y cambio el negocio gastronómico para siempre. En ambos ejemplos, estos torneos son componentes estructurales del proceso de innovación, que ha permitido a ambas empresas darle un timing claro y exigente al diseño, prototipaje y validación de innovaciones de alto impacto.

Uno de los déficit más relevantes de nuestro ecosistema de innovación y emprendimiento es la baja interacción de empresas de distintos tamaños con comunidades de emprendedores, startups, diseñadores, universidades y centros de I+D. Es aquí donde mecanismos habiliten procesos de innovación abierta, donde las empresas identifiquen desafíos relevantes y de alto impacto para ellas, e inviten a las distintas comunidades a resolverlos. La política pública lo apoyará desde sus instrumentos de gestión de innovación, voucher de innovación y contratos tecnológicos para la innovación. Los dos últimos permiten a las empresas abordar desafíos de innovación en colaboración con entidades y expertos fuera de los bordes de sus organizaciones, es decir, buscamos avanzar en la construcción de una innovación más colaborativa.

Entonces, ¿Qué debe tener un ecosistema potente de innovación y emprendimiento? La respuesta es, mucha interacción entre los distintos actores y buenos torneos –bien diseñados, regulares, con estándares globales, frente a públicos demandantes sofisticados-. Por lo mismo la política sembrará y estimulará torneos de distinto tipo en todas sus temáticas de creación de capacidades de base. Así el último año se han creado los concursos: Voucher de innovación para Pymes, Prototipos macrorregionales, Semilla regional o PRAE, Torneos de emprendimiento tecnológicos, Prototipos basados en I+D y Desafíos en innovación social.


Edificios, personas y torneos, este es el eje de la política de base en innovación y emprendimiento que ya se está expandiendo por las regiones. Con estas piezas cada región puede “pintar” de sus tonos, con sus temas, la innovación que será de mayor impacto en su futuro, buscar activamente la innovación impredecible y disruptiva que mueva fuertemente su productividad, sus capacidades de generarse un mejor futuro. De este modo, y en estos 4 años construiremos una columna vertebral habilitante en todo Chile de ecosistemas y ambientes embebidos locales, que estimulando e incluyendo masivamente personas y empresas, frente a desafíos concretos, regulares y de impacto escalable, vayan paso a paso, poniendo los ladrillos para que nuestro país llegue al desarrollo.



miércoles, 10 de junio de 2015

Democratizar las oportunidades empresariales

Eduardo Bitrán - Vicepresidente CORFO
Inti Núñez - Gerente de Emprendimiento CORFO

En este Gobierno nos hemos puesto la meta central de democratizar las oportunidades. Oportunidades no solo en educación de calidad sino también en generar las condiciones efectivas para desarrollar actividades empresariales, de aprovechar el talento y el capital humano propio y el capital social en la creación de nuevos emprendimientos dinámicos, de que todos y todas tengan la posibilidad de participar en la construcción de una  economía futura más basada en el conocimiento.

Nuestra política de emprendimiento dinámico nace hace 10 años cuando se crean líneas de financiamiento a incubadoras y se destinan importantes recursos a las líneas de Capital Semilla de Corfo. Esto permitió crear empresas y significó educar una masa crítica de profesionales en todas las técnicas de apoyo al emprendimiento dinámico. Las incubadoras universitarias permitieron ofrecer a los estudiantes de pre y post grado una nueva opción profesional, co-crear e innovar con sus propios emprendimientos. Luego se creó el programa StartUp Chile de Corfo, creando plataformas de cooperación - prestigiosas globalmente - que trascienden las fronteras nacionales y que tienen el potencial de atraer y retener talentos de clase mundial.

Desde esta experiencia, nuestros pasos van encaminados a instalar una política que logre masas críticas, mejoren el uso de la tecnología y trabaje en aprovechar el potencial de nuestra economía. Un objetivo central de la política es  modificar la cultura tradicional que aspira a un empleo dependiente protegido antes que el emprendimiento que asume riesgos para crear valor significativo.

¿Cómo estamos democratizando las oportunidades? Desde abril de este año, se da inicio a la línea que financia Espacios Colaborativos para la Innovación y Emprendimiento (Coworking space & global hubs). Esto permitirá ir armando una columna vertebral de espacios que acojan emprendedores y emprendedoras, dándoles  las condiciones para diseñar y escalar emprendimientos globales, temáticas tecnológicas y creativas de alto impacto en sus regiones. Al inicio de este periodo de Gobierno, 8 regiones no contaban con Incubadoras, es decir, no tenían espacios ni personal profesional que pudiera difundir esta política de emprendimiento. Esta herramienta logrará expandir a todo el territorio y mejorar la calidad de las propuestas, creando espacios para las iniciativas entre regiones. Esperamos apoyar más “Espacios Colaborativos” e insertar también el talento extranjero en los ecosistemas regionales.

Otra área de acción son los Concursos Semilla Regionales  (PRAE, Programa Regional de Apoyo al Emprendimiento). Desde el 2014, se vienen aumentando progresivamente los concursos en todas las regiones del país, dándoles volumen y enfoque a los temas estratégicos regionales. La gran meta es apoyar más de 1.000 iniciativas por año, generando un flujo de proyectos que sigan creciendo sistemáticamente.

Una tercera iniciativa, es el apoyo a las Redes de Mentores e inversionistas Ángeles. Nos hemos propuesto que todo emprendimiento apoyado por Corfo y Sercotec sea monitoreado por un profesional; que cada iniciativa con potencial reciba apoyo de profesionales certificados. Esto apunta a la raíz de la diferencia de oportunidades, donde muchas veces son las redes sociales más cercanas las que determinan el éxito de una innovación (estimamos más de 1.000 mentores disponibles para apoyar las mejores ideas).


Estamos optimistas y reconocemos que es una meta ambiciosa. Nuestra apuesta ya tiene instrumentos, métricas y equipos, para construir una épica a partir de este concepto: Democratizar las oportunidades empresariales y generar una nueva clase empresarial innovadora y desafiante. 

sábado, 18 de mayo de 2013

El crecimiento en los emprendimientos ¿Potenciales o desafíos?



“Las personas lo suficientemente locas como para pensar que pueden cambiar el mundo son las que lo cambian”.
Anuncio “Piensa Diferente”, Apple, 1997.

"Hacer lo imposible es bastante divertido".
Walt Disney

“Somos del mismo material del que se tejen los sueños, nuestra pequeña vida está rodeada de sueños.”

William Shakespeare (1564-1616) Escritor británico.

Revisando el último libro del brillante Roger Martin, decano de la Rotman School of Management, “Playing to Win” (Lafley, A. G. & Martin, R., 2013), donde propone como diseñar estrategias de alto impacto, este fija el punto de partida en los desafíos de crecimiento. Es decir, toda la estrategia queda orientada al desafío, luego se va deconstruyendo hacia el entendimiento de la arena donde se compite y luego termina con las lógicas para lograr ventajas competitivas a través de sistemas engarzados de actividades y recursos.

¿Qué importancia tiene esto? Pues mucha. La última semana me encontraba orientando a un emprendedor con tremendas capacidades en el negocio que iniciaba, y me decía algo como “Bueno, y así iremos creciendo orgánicamente, pienso que el primer año le puedo pedir unos $ 3 millones a la empresa”; le replico “Es decir, ¿Ud. piensa que si tiene un muchacho excelente para el futbol de 12 años, lo va a llevar a jugar a la cancha del barrio y ahí si tiene talento lo vera alguien que sepa, y así irá ascendiendo hasta llegar a Italia?”. También, les he preguntado a mis alumnos, de que creen que depende el crecimiento de una empresa pequeña, ¿de su potencial/talento, o de sus desafíos? Y siempre la respuesta mayoritaria es “de su talento”.

No es así. Los grandes emprendedores, las mayores innovaciones, salen de gente que se desafía y que por esto es capaz de atraer talento, lograr innovaciones geniales, romper fronteras y estándares prefijados. El gran conductor del crecimiento es el desafío, es la imposición de fronteras fuera de lo posible desde alguien que toma acción para realmente lograrlo. Como dice Shakespeare “El hombre está hecho de la madera de sus sueños”.

De este modo, las innovaciones no son distintas de cualquier actividad de negocios, y por esto su crecimiento depende de las ambiciones de sus gestores. En este sentido existe mucha evidencia histórica de que grandes invenciones no se desarrollaron de la mano de sus descubridores, sino de quienes soñaron grandes cosas a partir de ellas, ejemplos son el desarrollo histórico de las anilinas en Alemania y no en Inglaterra donde fueron descubiertas.

Así, dos reflexiones respecto de qué falta a nuestro ecosistema nacional de innovación en términos de desafíos, o ¿Por qué no ha sido capaz de crear el próximo Google?

Pues uno de los grandes problemas nacionales son los sueños. Nuestra educación no es particularmente global, somos bastante austeros al plantearnos metas, y tempranamente, al parecer, tendemos a “apagar” a quienes piensan distinto. En las empresas pequeñas y medianas las metas tienden a ser ajustadas a visiones locales, los emprendimientos nacen centradas en productos/servicios y no en metas empresariales. Todo esto está fijado en nuestro “mindset” temprano, y la forma de cambiarlo es a través de la educación. Respecto de esto las recetas para mejorar son incluir: creatividad, emprendimiento e innovación, en los programas educativos; aumentar también artes –que suma una manera de mirar el mundo más sofisticada- y deportes –que suma la competencia y el desafío.

El otro tema es la estructura económica. Está debe ser más inclusiva. Inclusiva implica invitar o mantener puertas abiertas a la actividad económica a espacios de la sociedad que podrían haber estado relegados y que son primeros entrantes. Pero ¿Por qué la inclusión puede aportar nuevos desafíos, crecimiento? Porque históricamente los nuevos entrantes tienen dos condiciones excelentes para la innovación. Primero, tienen nuevas ambiciones, “hambre”, desafíos instalados más profundamente en su ser –ejemplo, fue el impacto de los inmigrantes en muchísimas sociedades-; Segundo, son una mirada fresca, desconocen las barreras autoimpuestas de las sociedades ya asentadas, y por lo tanto, al establecer sus desafíos muchas veces superan con creces las fronteras habituales a la sociedad donde irrumpen –ejemplo, las actuales ejecutivas mujeres en las empresas de silicon valley-. Este abrir puertas es uno de los cambios más difíciles en las sociedades, y es el real cambio de una sociedad tradicional a una innovativa. El libro “¿Por qué fracasan los países?” de Acemoglu y Robinson (2012) da ejemplos históricos eruditos respecto de este tema y hoy se ha vuelto un texto indispensable para cualquier estudiosos del desarrollo económico.

En resumen, para crecer más que talento necesitamos desafíos, sueños, y capacidad para abrir las puertas a la sociedad de forma de que logre avanzar en perseguirlos. Chile necesita avanzar en cambios a su educación, masivos e inclusivos. El abrir puertas al ingreso de mujeres al mundo laboral, la inmigración, la “real” meritocracia  los programas masivos de educación de las PYMEs, la apertura a la educación técnica de calidad a los jóvenes de primera generación, el acceso a verdaderas universidades, etc. todas estas vías serán los verdaderos conductores del paso al desarrollo.

lunes, 27 de febrero de 2012

¿Libre mercado o construcción de capacidades? El justo equilibrio

En esto de la innovación hay patrones de intervención pública ligadas a las principales escuelas de pensamiento económico. Así las formas de intervención, políticas públicas, de los liberales de mercado (monetaristas) son algo distantes de las utilizadas por los keynesianos, vinculados a la socialdemocracia o capitalismo “administrado”. En los primeros, consideran que cualquier tipo de intervención es peor que la enfermedad, es decir, intervenir el ingreso y evolución de los mercados es una forma de impedir el mayor beneficio en el corto plazo, y los subsidios son analgésicos que detienen la correcta asignación u “optima social”; en los segundos, la injerencia del sector público se justifica en que “naturalmente” no existe un correcto desenvolvimiento del mercado, un asentamiento más justo y de mayor impacto social (sobretodo en tecnología), si el desarrollo – la evolución e instalación- de una economía social de mercado no es vigilada/ayudada desde la coordinación/intervención pública.

Para unos, la intervención pública es sólo justificación para utilizar formas de asignación “primitivas”, que en el mediano plazo sólo crean “bolsones” de ineficiencia, prebendas, y asignaciones poco claras. Para otros, desatar el mercado sólo significará en el corto plazo, llegar a soluciones inmediatistas, ineficientes en profundidad, y de poco alcance económico, que finalmente traerán más injusticia social, menos tecnología, y cero avance hacia un camino “serio” al desarrollo.

¿Quién tiene razón? ¿Cuáles son las evidencias? Si bien este tema no esta resuelto, y los ciclos de evaluación deben ser amplios, algunas cosas:

· No existen ciclos de aprendizajes acelerados y profundos sin el “dolor” de las fuerzas de mercado. Las economías que se han defendido del impacto del mercado, muchas veces han terminado pagando con crisis de competitividad y desaceleraciones este aislamiento. La destrucción creativa descrita por Schumpeter es el pilar de cualquier desarrollo de innovación. Punto para los liberales de mercado.

· Uno de los vehículos más importantes de creación de riqueza y cambio económico son los emprendedores, tanto las personas como líderes como sus empresas –grandes responsables de avances significativos en la Productividad Total de Factores. Punto para los liberales de mercado.

· El evitar sistemas donde impere la hipercompetencia y donde no se defienda la propiedad intelectual, o se vigile que la apropiabilidad de las innovaciones predomine durante un tiempo –sistemas de protección de la propiedad intelectual e industrial: patentes, licencias, etc.-, es sano para crear sistemas nacionales (o regionales de innovación) más profundos. En este sentido, los países que superan la barrera del ingreso medio deben iniciar gradualmente un camino de mejoramiento de la vigilancia del libre mercado y de la calidad de las regulaciones, para propender a innovaciones de mayor calidad e impacto. Los países que han llegado a avizorar el desarrollo y no se han preocupado de invertir en estos temas, han sufrido crisis que los han llevado a retrocesos violentos a estados menores de desarrollo. Punto para los administradores del capitalismo.

· A esto último, se suma una mayor evidencia de que el aumento de inversión en la calidad de la educación, en los centros generadores de conocimiento –y en infraestructura tecnológica distintiva-, y en políticas proactivas de ampliación de la diversificación de fuentes productivas, genera una sustentabilidad mayor a los sistemas económicos responsables del “desarrollo”. En este efecto, y en los primeros estadios de formación de un sistema nacional de innovación el efecto y liderazgo de la inversión pública es muy relevante, por cuanto es la responsable de “embeber” el sistema, y de la baja sostenida del “precio” de los bienes tecnológicos. Esto en el mediano plazo se traduce en menores costos de aprendizaje del trabajo en I+D del sector privado, y finalmente, cuando este sector se acostumbra y tiene éxitos, el traspaso del liderazgo hacia nuevos sectores tecnológicos. Punto para los administradores del capitalismo.

Pues bien, la evidencia va entregando datos sobre el desarrollo de la innovación en diversos países:

· La innovación depende de sistemas complejos, es decir, de variados factores, componentes y su coordinación. No dependen de un solo factor.

· Surge y requiere tanto de mercado como de inversión programada, de juegos de formación de capacidades y competencia.

· Los sistemas son evolutivos y van dotándose de capacidades, se generan competencias distintivas donde se expresa en sectores específicos.

· Son sistemas capaces de llevar a los países al desarrollo, y volver sustentable dicho estado.

Es así que la implantación de Sistemas Nacionales de Innovación en países que van al desarrollo, es una tarea que requiere de pruebas y error, de aprendizaje y persistencia en la definición de los caminos, de administración y libre mercado.

En nuestro país esta construcción del sistema de innovación, más que un duelo intelectual entre corrientes de pensamiento económico, se debe entender como un desafío de Estado, serio, y de primera prioridad, del cual depende la posibilidad de entregar un país desarrollado a las futuras generaciones.

domingo, 8 de enero de 2012

Los emprendedores ¿son suertudos?

A mediados de año (2011) en un blog de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, el profesor Anthony Tjan, relataba una cosa muy presente en las conversaciones con emprendedores, muchos consideran que la suerte ha jugado un rol fundamental en su historia de éxito. Entonces, ¿es cierto que los emprendedores, el emprender esta mediado por un factor llamado suerte?

Pues bien, Tjan realizo un acabado estudio, el cual espera publicar prontamente como libro, donde ausculta en la historia y los detalles de muchos emprendedores con historias de éxito, buscando esta magia que definió su trayectoria.

En sus resultados, lo primero que encuentra es que la suerte no es azar, no es magia, no es espontanea. Tjan señala que la suerte se acerca mucho más a un antiguo dicho “Uno se hace su propia suerte”, es decir, está amarrado a un patrón de conducta, habilidades y valores.

Entonces, ¿Cómo se es suertudo en los negocios? Al parecer el patrón tiene 2 movimientos o condiciones esenciales; la primera, y en concordancia con lo descrito por Jim Collins en “Good to Great”, la humildad juega un rol fundamental, pues los “humildes” –frente a la soberbia-, es una actitud que le abre más oportunidades al aprendizaje desde pares, al maravillarse con cosas nuevas, al ver en lo simple oportunidades, al conversar más y mejor transversalmente; la humildad gatilla aprendizaje y actúa, abriendo el espectro de oportunidades y dotando de mayores herramientas para el aprendizaje dinámico (tan importante en el emprendimiento). La segunda condición de la suerte es el optimismo, una posición positiva respecto del futuro; el optimista fija sus metas más “adelante” y es capaz de pasar más vallas, posponiendo la recompensa, es más resilente. Así, el emprendedor “suertudo” no sólo ve más oportunidades, sino que además por su condición de permanencia y tesón basada en el optimismo, es más capaz de transformar derrotas en victorias.

Genial, “Uno se hace su suerte”. Hoy tenemos abiertos miles de caminos a propósito de los cambios disruptivos en las plataformas tecnológicas, de la salud de nuestras economías latinoamericanas, de la abundancia de nuestros recursos, y de los cambios que la sociedad está demandando; para aprovecharlo sólo debemos saber mirar y aprender, y tener optimismo de que vamos construyendo una Latinoamérica desarrollada.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Ciudades creativas: la economía de las 3 T´s

¿Cuál es la receta para crear un territorio que genere innovación, riqueza, bienestar para su población? Esta pregunta central en la economía del desarrollo, tiene respuestas desde diversas escuelas de pensamiento económico, formulas con más o menos “Estado”; con cambios en el tiempo y aprendizaje de los ejemplos históricos, los cuales muchas veces nos han confundido por la naturaleza de la economía de ser dinámica e ir premiando a lo escaso y escapándose de lo excesivo. Así, ha habido épocas en que se ha estado seguro de un modelo –ejemplo, al faltar institucionalidad, una mayor presencia del Estado ha tenido alto impacto: Alemania de mediados del siglo XIX-, pero en el paso del tiempo y cuando la condición sobre la que se ha invertido, ya no es tema –la burocracia está matando la innovación, necesitamos mercado-, las señales migran hacia otros factores, y al revés.

Sin embargo, y en el tiempo, los economistas del desarrollo si han llegado a temas donde existe consenso: la innovación se beneficia de “sistemas nacionales/regionales de innovación”, es decir, la innovación es una receta que depende de variados componentes (sistema de educación, ciencia, sistema financiero, rol de Estado, cultura de innovación y emprendimiento, etc.), y por esto, el crecimiento del sistema depende de que todos los factores se desarrollen armónicamente, en la analogía de que el sistema fuera un barril, el nivel del agua llegara hasta la duela más baja, en innovación el sistema generara innovación hasta que lo permita el componente que está más bajo. Otro punto de consenso –y tiene mucha lógica de mercado-, es que las condiciones deben ser estables en el tiempo, pues los sistemas “evolucionan”, y por esto la “institucionalización” es vital para crear un sistema sano, es decir, mantener mensajes estables en el tiempo, políticas de Estado sobre políticas de Gobierno.

Pero ¿Es posible todo este sistema complejo pasarlo a un modelo más simple y práctico? Al parecer, sí. El economista Richard Florida propone que fijarse, en los centros urbanos, en 3 temas es la llave del éxito, y es coincidente con lo planteado por el profesor Rafael Echeverría, respecto del porqué del éxito de Atenas, los antiguos griegos, en innovación. Señala que la innovación depende de una mezcla virtuosa de: Tolerancia, Talento y Tecnología.

Tolerancia: que implica una sociedad abierta a la discusión, a la democracia, y a la toma de acuerdos. Sociedades que ven un valor fundamental en el poder de la discusión, y que luego resuelven bien la toma de decisiones y el avance, son sociedades que históricamente han producido avance tecnológico y progreso. En el ejemplo del profesor Echeverría, los griegos defendían y era centro de su cultura el Agora, donde sucedían las discusiones y se resolvían los temas de la Polis. En la mirada de Florida, San Francisco, donde la variedad intercultural, el respeto por las diferentes opciones de vida y la búsqueda de la verdad a través de sus universidades es el centro de su economía.

Talento: referido a meritócracia e incentivos, premiar a los talentosos y a quienes se destacan, e instalar en lo profundo de la cultura el destacarse y apasionarse por ser reconocido en base a talento. Es reconocido que los sistemas de incentivo, el lucro; modifica la velocidad del cambio, la innovación. Este hecho ya señalado por Schumpeter, es la base de justificación de todo el sistema de patentes, el cual ha sido responsable de los avances por ejemplo en la industria farmacéutica del siglo XX, responsable de salvar miles de vidas gracias vacunas y antibióticos no imaginados en nuestra historia.

Tecnología: sociedades comprometidas con la ciencia y el saber, con universidades como faro y orgullo, y que a la vez están orientadas al uso práctico. En los griegos, los creadores de la universidad, las instituciones políticas republicanas, la geometría, la astronomía, etc. Donde una pieza fundamental son los sistemas de educación, como gran palanca y surtidor de la sociedad que necesita jóvenes tolerantes, talentosos y meritocráticos.

En Chile, que vamos en camino y tenemos la pretensión de ser una sociedad desarrollada, debemos tener conciencia de que las condiciones se crean dinámicamente y en la discusión; no es posible construir este tipo de sociedades generando separaciones y guetos, pues ataca directamente el concepto mismo de tolerancia limitando nuestra capacidad de llegar al desarrollo; o seguir negando y apartando nuestros principales centros de generación de conocimiento, y más que tratarlos como orgullo, sean parte del problema, degrada de inmediato nuestro acceso a la tecnología; ni tampoco al buscar las soluciones, cerrar las puertas a los incentivos correctos, pues limita la velocidad de cambio.

Chile tiene todo, y una oportunidad histórica, para proyectarse al desarrollo y a la economía de la innovación; depende del Agora, la capacidad de discusión y acuerdo; como nunca en la historia depende de nosotros, ojala lo aprovechemos.


martes, 5 de julio de 2011

Explotación versus exploración. Velocidad y calidad de innovación

Para hacer la guerra hacen falta tres cosas: dinero, dinero y más dinero. Hay guerras más baratas pero se suelen perder.

Napoleón

Vísteme despacio, que estoy apurado.

Atribuido a Napoleón

Como señalan las citas de Napoleón, la estrategia para competir debe estar asentada en los recursos, y la velocidad es relativa a las funciones que se están abordando. En términos de innovación, estos 2 temas son centrales al diseñar y revisar expectativas en torno a las iniciativas de innovación donde la empresa emprende en áreas de “incerteza”.

Variados autores han dividido los ámbitos de trabajo de las empresas en 2 áreas. La primera: inmediata, primaria, ejercida sobre lo “conocido”: la explotación. Referido a todas las actividades que la empresa hace habitualmente, sobre los procesos centrales, y donde ejerce su expertice, su técnica.

La segunda, es la exploración, que es la tarea de buscar formas de dar sustentabilidad en el tiempo a la organización, y ojala sorprender al mercado, adelantarse a los tiempos, prever escenarios de futuro. Si la empresa no asume esta tarea, la dinámica de mercado, generalmente, ira degradando el margen de su actividad de explotación y probablemente ponga en cuestión su sustentabilidad.

Pues bien, ambas funciones muchas veces compiten dentro de la organización por: tiempo, recursos, importancia; y resolver adecuadamente a este respecto definirá el éxito que se logre en cada una.

Un primer tema a considerar son los recursos. La “explotación” y sus certezas muchas veces ocupan la prioridad en términos de inversión, las demandas son exactas, las gerencias ven la tangibilidad de sus resultados, la empresa vive y respira gracias al día a día. Esto hace que la “exploración” tenga dificultad para recaudar presupuesto, la innovación se ve más lejana, con un camino poco claro, sin un sustento tangible en lo inmediato. Así y además, la primera cita de Napoleón toma fuerza y es claro que la ausencia de recursos empeora las posibilidades de dar una buena batalla a los emprendimientos fuera de los ámbitos de certeza. Más aún, muchas veces las estrategias de “bajo costo” –muy presente en el management nacional-, no definen las áreas de intervención, y sólo son conducidas desde la alta gerencia desde indicadores genéricos que obligan a reducciones “a quien toque” dentro de la organización, pues bien, muchos estudios han determinado que estás estrategias generan la sensación de mayor productividad en el corto plazo, pero que son un verdadero suicidio del aprendizaje organizacional –con ello, de la innovación-, y un potente golpe a la sustentabilidad organizacional de mediano plazo.

Un segundo tema es la velocidad. La “explotación”, al desarrollarse sobre un patrón conocido, tiene como estrategia para el aumento de velocidad (organizacional), bajar la variabilidad de sus procesos, por así decirlo “no comprende bien las desviaciones hacia situaciones desconocidas”. En este sentido, las actividades de “exploración” van en sentido opuesto a la lógica de eficiencia de la “explotación”, y, como todas las organizaciones son políticas, la baja de eficiencia de los grupos dedicados a lo nuevo puede ser castigada -no comprendida-, por el alto mando y también se transforma en un impedimento a la instalación de la correcta función de exploración.

Encuadrando todo esto en la segunda cita atribuida a Napoleón. Se debe entender que la sustentabilidad de la empresa -a futuro-, y su capacidad de ofrecer un mayor valor a sus clientes, depende de la función de aprendizaje e innovación, es decir, si la organización incorpora en el tiempo nuevo conocimiento y logra que este llegue a sus clientes –cambia sus procesos de forma de ser más eficiente en la entrega, ofrece mejores y más novedosos productos, una mayor gama de atributos, amplía sus mercados, etc. El aprendizaje organizacional requiere tiempos de comunicación, dedicación a la reflexión, prueba y error, requiere ser “lentos”.

Así, la separación adecuada entre ambas funciones de la empresa, y la construcción de expectativas correctas a partir de entender la naturaleza de los procesos de gestión que determinan su rendimiento, se vuelve vital para cumplir con ellas de buena forma. No es que necesariamente la innovación deba ser lenta, pero sí que debe desarrollarse bajo sistemas de control de gestión y de asignación de recursos propios de las funciones cotidianas de la empresa, ya que estás pueden degradar su impacto y anular su real potencial.

Un buen ejemplo de separación de funciones y especialización en la función de exploración es MovistarInnova donde no sólo se ha aislado la innovación, sino que se ha creado nuevas jerarquías, procesos y una apertura de la organización en pos de la exploración. Esto en el tiempo mejorara y acelerara la eficiencia de uso de recursos y los procesos de adopción de nuevos temas, potenciando la función de sustentabilidad y creación de valor de toda la organización.

Por último, en Chile, venimos de la producción de commodities, donde habitualmente la producción se mantiene sólo en la explotación, y donde inicialmente la exploración tiene un menor rédito por la estructura de la industria y la baja apropiabilidad en los campos propios del aprendizaje (innovación). En estos sectores, romper los círculos viciosos que determinan que la innovación se haga con baja calidad de recursos y presionados por éxitos tempranos -y que llevan a bajo impacto-, puede ser aún más difícil. Sin embargo, si el país no dedica recursos de calidad y tiempos de espera para sus inversiones, alianzas para especializar y sofisticar los sistemas de gestión de innovación y tecnología, los esfuerzos para llegar a nuestro anhelado desarrollo serán ineficientes, lo cual nos hará recordar a nuestro citado Napoleón.